del 13 de febrero al 10 de marzo de 2019

El bodegón como género, ha buscado un ideal de armonía y esplendor a costa de unos elementos de la naturaleza ya desligados de su hábitat natural y desprovistos de cualquier posibilidad de ser repuestos para continuar con vida. Incluso convirtiendo en algún caso los frutos podridos, las calaveras y esqueletos, los insectos o los desmembrados animales recién cazados, en unos elementos escenográficos perfectamente armónicos, que acompañados de barrocas vajillas, juegos de transparencias y telas brocadas componen escenas de enorme belleza y significado.

Éstos, lejos de generar el mínimo rechazo a la vista, invitan a la contemplación serena y a la reflexión sobre la citada fugacidad de la vida, y éste es el escenario de partida del exquisito proyecto fotográfico de Leonor Villaluenga. La metáfora anida allí, en la antropológica obsesión de los seres humanos por dominar y controlar una naturaleza, que los nuevos modos requieren además ser criogenizada, manipulada, sometida, estandarizada, envasada y clasificada para presentarse ante nuestros ojos en estado de impecable revisión y consumo. Una nueva naturaleza muerta que “Sugar nature” nos muestra casi levitando, impoluta, serena, bella, equilibrada e inerte bajo una campana de cristal que la convierte en un objeto de perfección deslumbrante, en la más pura ortodoxia de los principios clásicos de la representación del bodegón y su simbología alegórica sobre la fugacidad y brevedad de la vida terrenal, o la “vanitas”. Una naturaleza cadáver que anula cualquier elemento que pueda dar pie ni a juicios posteriores, ni tampoco a cuestionamientos sobre la identidad y el origen de la podredumbre que la ha convertido en despojo: todo está allí, carente de vicio, calibradamente almibarado y confitado, dispuesto para la frívola admiración… ¿y fin?… rotundamente no.

Definitivamente entramos en un nuevo y siniestro estadio sugar que adoptando la cada vez más familiar semántica de lo económico podríamos denominar como formato de lo funcional y de lo ornamental, el formato de lo inmediato y de lo armonioso, el formato de lo usable y lo desechable, el formato de la ficción y de lo efímero. “Sugar nature” no puede dejar de mirar atrás ante esta convivencia desequilibrada que edulcora nuestras conciencias. Y a pesar de la original exuberancia y fortaleza que evocan las cenizas y la representación del rastro vegetal, animal y humano, no dejan de ser unas presencias latentes cuyo halo tanatológico que las teatraliza como naturalezas muertas nos impele a una abominable realidad tan evidente, tangible y real, como por desgracia conscientemente invisible.

J. Alberto Andrés Lacasta

Leonor Villaluenga (Bilbao, 1968). Su acercamiento al mundo de la fotografía, comienza en Zaragoza en el año 2013, donde reside actualmente, en la Escuela de Fotografía Spectrum Sotos, donde descubre un medio de expresión con el que se identifica y encuentra con facilidad conexiones con la Danza, disciplina artística que practicó profesionalmente durante más de 20 años. La plasticidad, el movimiento, la luz, la composición y la estética son elementos que le ayudan a compartir sus reflexiones a través de la fotografía, y que constituyen el origen formal de su obra.

El objeto de los proyectos fotográficos que desarrolla surgen de su cotidianeidad y del ejercicio continuo y metódico de observación que practica sobre su entorno. Su otra mirada le lleva a nuevos escenarios sobre los que se plantea muchos interrogantes sobre esa realidad, y desde allí, desde ese contexto-descontextualizado es de donde surgen los nuevos relatos e ideas que le gusta explorar y contar.

Trabajar desde la idea del tiempo detenido alrededor de un relato, y el proceso de transformación de cada uno de los escenarios sobre aquello que quiere conseguir, le lleva a que alguno de sus proyectos le ha requerido varios años hasta sacarlos adelante.

Desde el años 2014 hasta la fecha ha obtenido La Beca Spectrum Sotos curso básico y la Beca Spectrum Sotos curso medio. Su obra se ha exhibido en varias exposiciones individuales y colectivas.