del 7 de Octubre al 22 de Noviembre de 2015

… Quiero llamar la atención hacia un par de detalles en la personal y sugestiva interpretación de Tiago Manuel. El primer es haber concedido autonomía gráfica a las flores, como objetos que simbolizan las transferencia de los afectos y el desarrollo del personaje.
“Quien desea, pero no actúa, engendra peste”, escribió William Blake en los “Proverbios del Infierno”.
Las flores conforman los herbarios grotesco y enfermizo que insinúa al final la forma de unas ramificaciones cerebrales y a los conocedores de la historia de la fotografía puede despertarles el recuerdo de las imágenes de plantas que en los años veinte realizó el alemán Karl Blossfeldt. La segunda estrategia es de signo contrario.
El componente fotográfico de las obras, asociado comúnmente a lo documental, transporta aquí las fantasmagorías y ensoñaciones del personaje (es perceptible un “lobo” con sus atributos sexuales).
La foto se vuelca así plenamente en su carácter de fetiche, que alude de forma explícita a lo ausente no mostrado o sirve de espacio de manifestación a lo siniestro.

Antonio Uriel. (Extracto del catálogo de la exposición).

TIAGO MANUEL (1955) Vive y trabaja en Viana do Castelo (Portugal). Expone su obra gráfica y fotográfica, tanto individual como colectivamente, desde el año 1978 de manera regular en importantes galerías de arte de Portugal, Francia y España.

En el año 1989 obtiene el segundo premio “Exposiçao Nacional do Pequeno Formato”, Arvore, Porto. Y en el transcurso del año 1990 se le concede el segundo premio en “Exposiçao Nacional de Desenho” (Conmemoración del Bicentenario de la Invención del Lápiz – Escuela Superior Artística de Oporto).

Desde el año 2000 ha publicado un total de once libros de su obra gráfica.